REVISTA PESCA

La Revista Pesca es un medio de información alternativo que presenta artículos, opiniones y noticias referidas a la pesca en el Perú y el mundo, con énfasis en la política pesquera, la conservación del ambiente y la seguridad alimentaria.
En 2017 cumplimos 57 años de publicación contínua en el Perú.

Las ediciones a partir del 2010 se publican en formato digital (PDF) en la siguiente página web: http://www.issuu.com/revistapesca/docs

Correo electrónico: revistapesca@outlook.com

viernes, 17 de noviembre de 2017

ENTRA EN VIGOR CONVENIO DE LA OIT QUE VELA POR EL TRABAJO DECENTE EN LA PESCA

El Convenio núm. 188  de la OIT entró en vigor el 16 de noviembre de 2017, dando un fuerte impulso a los esfuerzos dirigidos a mejorar las condiciones de trabajo de los millones de trabajadores del sector de la pesca.

Sólo 10 Estados miembros lo han ratificado hasta la fecha. El Perú no ha ratificado este convenio, según se puede apreciar en la página web de la OIT.




El Convenio núm. 188 establece requisitos jurídicamente vinculantes para hacer frente a los principales problemas relacionados con el trabajo a bordo de los buques pesqueros, que incluyen la seguridad y la salud en el trabajo, la atención médica en el mar y en tierra, los períodos de descanso, los contratos de trabajo escritos y la protección de la seguridad social al mismo nivel que los otros trabajadores. Además tiene por finalidad garantizar que todos los buques de pesca sean construidos y mantenidos de manera que los pescadores tengan condiciones de vida decente a bordo.

El Convenio contribuye a prevenir las formas inaceptables de trabajo para todos los pescadores, sobre todo los migrantes. Contempla la regulación del proceso de contratación y la investigación de las quejas presentadas por los pescadores. Esto ayudará a prevenir el trabajo forzoso, la trata de personas y otros abusos.

Los Estados que ratifiquen el Convenio núm. 188 se comprometen a ejercer el control de los buques pesqueros, a través de la inspección, la presentación de informes, la supervisión, los procedimientos de tramitación de quejas, de aplicación de sanciones y las medidas correctivas, y además podrán inspeccionar los buques pesqueros extranjeros que visitan sus puertos y tomar las medidas adecuadas.

Sólo 10 Estados miembros lo han ratificado hasta la fecha. La ratificación de un convenio de la OIT es un compromiso importante. Una vez ratificado, el Estado deberá informar periódicamente a la OIT cómo ese convenio está siendo implementado a través de las leyes, normas y otras medidas. El sistema de la OIT de supervisión de las normas revisa estos informes y orienta al Estado hasta su pleno cumplimiento. Por ello es esencial que todos los Estados que participan en el sector de la pesca ratifiquen el Convenio núm. 188 y asuman este compromiso.

El Convenio está complementado por la Recomendación sobre el trabajo en la pesca núm. 199  que lo acompaña y dos series de pautas para el Estado del pabellón  y para el Estado del puerto  que llevarán a cabo las inspecciones en el marco del Convenio. Todos estos instrumentos fueron elaborados a través de discusiones entre representantes de gobiernos, de propietarios de buques de pesca y de organizaciones de pescadores. Al reconocer las grandes diferencias que existen entre los Estados y en las operaciones de los buques de pesca, el Convenio permite cierta flexibilidad en su implementación, pero sólo después de realizar una consulta tripartita a nivel nacional.

Los delegados de los gobiernos, empleadores y trabajadores votaron con gran mayoría a favor de la adopción del histórico Convenio en la 96.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo  en junio 2007. El Convenio entra en vigor un año después de su décima ratificación, hecha por Lituania en noviembre 2016”

Fuente


sábado, 11 de noviembre de 2017

LA CONTAMINACION DEL MAR EN EL PERU

El Decreto Supremo N° 010-2008-PRODUCE establece los Límites máximos permisibles (LMP) para la Industria de Harina y Aceite de Pescado y Normas Complementarias para los efluentes de la Industria de Harina y Aceite de Pescado, en los parámetros: Aceites y Grasas, Solidos suspendidos totales, pH y demanda bioquímica de oxígeno. Estos límites varían según el ámbito donde se realiza la descarga:

   1. LMP de los efluentes que serán vertidos dentro de la zona de protección ambiental Litoral

   2. LMP de los efluentes que serán vertidos fuera de la zona de protección ambiental litoral

El vertimiento de los efluentes resultantes de la producción industrial del sector pesquero es la principal fuente de impacto sobre bahías donde se ubican las plantas. Por ley, estos efluentes deben ser tratados antes de ser vertidos al mar, pero la eficiencia de los procesos de tratamiento de las aguas de bombeo es todavía muy baja y los efluentes aun presentan niveles muy altos de cargas orgánicas, pudiendo ocasionar varazones catastróficas y pérdidas valoradas en millones de dólares. 

En el Perú no existen LMPs para la industria pesquera de consumo humano directo a diferencia de la industria reductora que sí los tiene. Sin estos valores de referencia, la legislación ambiental del sector no tiene capacidad de sanción. La definición de estos límites sería un primer paso positivo que permitiría la implementación de sanciones y que podrían incentivar la aplicación de tecnologías de recuperación más efectivas.

Los Desembarcaderos pesqueros artesanales y las embarcaciones son fuente de contaminación, no solo para el producto hidrobiológico, sino para la bahía circundante. Es urgente realizar inversiones en su infraestructura para evitar que se siga usando agua contaminada para el proceso de lavado del pescado y para purificar las aguas que se vierten a la bahía como resultante de dicho proceso.

Por tanto, no solamente son los plásticos los que causan una contaminación grave al océano, sino los efluentes de la industria también, además de otros.

Cabe mencionar que la existencia de emisores submarinos en algunos desembarcaderos o plantas pesqueras no resuelve el problema, sino que tan solo arrojan los contaminantes un poco más lejos nada más. Al mar solo debe arrojarse agua limpia, por lo cual la que está contaminada por diversos orígenes, debe ser debidamente tratada antes.

La RM N° 178-2014-MINAM establece en su artículo 1° disponer la publicación del Proyecto de Decreto Supremo que aprueba los Límites Máximos Permisibles para efluentes de la industria pesquera de consumo humano directo, que como anexo forma Parte integrante de la presente resolución.

La última información al respecto que se puede ver en el portal del MINAM es la que dice lo siguiente y es del año 2014:

Proyecto de Decreto Supremo que aprueba los Límites Máximos Permisibles para efluentes de la industria pesquera de consumo humano directo. De esta manera, todos los usuarios e interesados en general están cordialmente invitados a realizar sus aportes y comentarios.

Dicho documento busca tener incidencia sobre productos enlatados, congelados, curados y concentrado proteico, en especial sobre aquellas plantas de procesamiento industrial pesquero de consumo humano que utilice un porcentaje de químicos en combinación con aceites y grasas para neutralizar el PH de estos alimentos.

A la fecha no se conoce el resultado de esta publicación ni se sabe si los LMPs para la industria pesquera del CHD han sido aprobados.

Lo que significa que solo la industria reductora de harina de pescado posee LMPs, más no así la industria congeladora, de enlatados ni curados.

Tampoco existen LMPS para los desembarcaderos pesqueros artesanales ni de ningún tipo.

Límite Máximo Permisible. (LMP): Es la concentración o grado de elementos, sustancias o parámetros físicos, químicos y biológicos, que caracterizan a un efluente o una emisión que, al ser excedida, causa o puede causar daños a la salud, al bienestar.

Por  lo tanto, no solamente son los plásticos el problema contaminante. Hoy en día se viene hablando de este tema con mayor énfasis, lo que induce a creer que no existen problemas más graves. La verdad es que existen más problemas y todos son graves.


Marcos Kisner Bueno

viernes, 3 de noviembre de 2017

EL OBJETIVO DEL ESTADO PERUANO EN MATERIA ALIMENTARIA

La situación económica que caracteriza a gran porcentaje de la población rural, impide que puedan destinar parte de sus recursos a mejorar sus condiciones de vida y de alimentación adecuada. 

Las dificultades de accesibilidad a la población rural y rural dispersa, hace que tengan limitada presencia de los servicios que brinda el estado, además de las condiciones climatológicas adversas. En este escenario, la oferta de productos hidrobiológicos resulta prácticamente inexistente en dichas zonas, lo que genera un alto nivel de vulnerabilidad social.

“De acuerdo a la información del XI Censo Nacional de Población y VI de Vivienda, realizado en el año 2007, se encuentra que la mayoría de los centros poblados rurales están conformados por poblaciones dispersas y en segundo lugar por caseríos. La falta de infraestructura de caminos, carreteras de penetración o caminos comunales (incluso la falta de mantenimiento) hacen dificultoso el traslado de diversos bienes, incluidos los alimentos”

“En el año 2016, el 20,7% (6 millones 518 mil) de la población del país se encontraba en condición de pobreza”. “La incidencia de la pobreza en el área rural alcanzó al 43,8% de la población.”

“En el Perú, la medición de la Pobreza Objetiva Monetaria y Absoluta que desarrolla el INEI, compara el gasto promedio per cápita mensual de un poblador con el costo de una canasta mínima alimentaria y no alimentaria, llamada Línea de Pobreza, cuyo costo para el año 2016, se calculó en 328 soles por persona y para una familia de 4 miembros el costo de la canasta fue de 1 312 soles. Así, las personas cuyos gastos son menores a la Línea de Pobreza son considerados pobres”

“Se consideró pobres extremos a todas aquellas personas cuyo gasto per cápita mensual no cubre el costo de la canasta básica de alimentos calculada en 176 soles, para el año 2016 y para una familia de cuatro miembros el costo de una canasta mínima alimentaria asciende a 704 soles”

“En el año 2016, los mayores niveles de pobreza se registraron en la Sierra rural (47,8%), en la Selva rural (39,3%) y en la Costa rural (28,9%). No obstante, las mayores reducciones de la pobreza se presentaron en la Costa urbana (2,4 puntos porcentuales), Selva rural (1,8 puntos porcentuales), Costa rural (1,7 puntos porcentuales), Sierra rural (1,2 puntos porcentuales) y Selva urbana (1,1 puntos porcentuales); en cambio, en la Sierra urbana y Lima Metropolitana las cifras no mostraron cambios significativos”

https://www.inei.gob.pe/prensa/noticias/en-el-peru-264-mil-personas-dejaron-de-ser-pobres-entre-los-anos-2015-y-2016-9710/

El Estado está llamado a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos a través de políticas de inclusión y de desarrollo. En la zona rural, en términos de alimentación, su presencia es pobre, inexistente y/o limitada.

La población rural dispersa en condición de pobreza se encuentra ubicada en zonas alejadas y de difícil acceso.

El limitado acceso de la población rural a los servicios del Estados, del sector privado y de la sociedad civil, se debe a que el Estado no llega de manera efectiva a atender a dicha población, sea por limitaciones de acceso, altos costos logísticos, falta de información de las necesidades de los centros poblados y otros.

También, los bajos ingresos de la población rural pobre no permiten financiar la implementación de centros de servicios que apoyen y faciliten sus iniciativas de coordinación con instituciones del Estado, para acceder a intervenciones sociales y proyectos en beneficios de la población.

La situación anteriormente descrita demanda que el Estado atienda a su alimentación a través de programas sociales en forma prioritaria.

En dicho contexto, el Programa “A comer pescado” que lleva a cabo el Ministerio de la Producción, está dirigido a promover el consumo de pescado en forma amplia y general, e interviene en algunas áreas territoriales donde no es necesaria la intervención estatal. Esto es un inadecuado empleo de medios en detrimento de las poblaciones rurales pobres del país, las cuales debieran ser el único público objetivo

No se comprende ni es aceptable la orientación de dicho Programa que recientemente, a través del DS-007-2012-PRODUCE,  prorroga su vigencia y en el cual, en uno de los considerandos se aprecia una estadística del consumo per cápita de pescado en el Perú, que llama la atención ya que las cifras no son concordantes con la información oficial del Ministerio de la Producción publicadas en el Anuario Estadístico Anual de 2015, que es el último divulgado.

http://revistapesca.blogspot.pe/2017/10/cual-es-el-consumo-de-pescado-per.html
 
La orientación debida de un programa de esta naturaleza, debiera ser fortalecer la ingesta calórico-proteica de la población rural dispersa en condición de pobreza, prioritariamente en los niños menores de 5 años, incrementando el consumo de  recursos ícticos de manera sostenible y promoviendo la participación del sector pesquero artesanal en la extracción, procesamiento y comercialización de estos productos.

Ello haría que este Programa sea coherente con las políticas de Gobierno que pretenden reducir la anemia y la desnutrición crónica infantil, (El 10 de febrero de 2017, el Poder Ejecutivo y los gobiernos regionales suscribieron  el Pacto Nacional contra la anemia y la desnutrición crónica infantil en una ceremonia en Palacio de Gobierno que se desarrolló al concluir el 3er Gore Ejecutivo) porque se ubicaría dentro de ese contexto y no se dispersarían recursos presupuestales en pretender promover el consumo de pescado en sectores de la población que no lo necesitan. En las ciudades costeras y en sectores de la población no pobres, debería dejarse el tema en manos del mercado.

¿Es moralmente correcto usar nuestros recursos naturales que se destinan a  la alimentación para exportarlos y atender necesidades de otros países, antes que privilegiar los requerimientos a veces dramáticos, de nuestra población, en especial la infantil?

¿Se justifica la exportación como actividad prioritaria porque trae divisas (que no son propiedad del Estado sino del exportador) mientras simultáneamente la industria no prioriza la alimentación nacional, por falta de incentivos probablemente, que sí posee la actividad exportadora?

El mercado no puede resolver el problema de la desnutrición y anemia infantil en el Perú. Hay una imposibilidad para acceder a los alimentos por parte de amplias poblaciones que no pueden pagar los precios actuales y que no son objetivo de las ventas tampoco. La solución no puede venir del libre comercio.

El empresario privado optará siempre por vender sus productos con mayor valor agregado al mejor precio y al mejor postor. En esa lógica de pensamiento siempre encontrará en la exportación y/o en los segmentos de mayores ingresos de la población nacional, un mercado dispuesto a pagar caro por alimentos o materia prima para producir alimentos gourmet que satisfagan no necesariamente el hambre sino exigencias gastronómicas. El ciudadano pobre que solo requiere proteína barata tenderá a ser excluido de esa lógica de mercado.

Es necesario implementar un programa social que contribuya con la seguridad alimentaria nacional en la mejor forma posible que el sistema político lo permita, yendo más allá de políticas que no tienen sostenibilidad sino que descansan en la voluntad y el marketing político. No se requiere intervención en ciudades costeras ni en sectores de la población que tienen facilidad de acceso a la adquisición de productos hidrobiológicos.

“La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió que pese a los avances alcanzados por el Perú en la reducción del hambre y la desnutrición, todavía cerca de 2 millones de personas padecen hambre, más del 43% de niños menores de 3 años tiene anemia y el 35.5% de los peruanos mayores de 15 años vive con sobrepeso. “El escenario es peor para los más pobres, cuyos ingresos muchas veces solo alcanzan para comprar alimentos poco nutritivos, que suelen ser más baratos”, alertó María Elena Rojas, representante de la FAO en Perú. Señaló que la malnutrición en todas sus formas (comer poco, mucho o mal), es inadmisible en un país tan megadiverso como el Perú. “Es impensable que los niños de zonas rurales tengan que comer alimentos ultraprocesados porque sus padres tienen que vender lo mejor de su producción fresca y saludable a mercados urbanos para poder tener un precio digo”, insistió”


En el contexto del presente artículo, en el cual se enfatiza la necesidad alimentaria del sector poblacional más pobre del país, no se puede considerar a la acuicultura como componente ni parte de la solución al problema. La razón principal radica en su costo, el cual está fuera del alcance de los ingresos de la mayor parte de la población. El costo del producto acuícola siempre resulta más alto que el producto fresco o el sometido a procesos de conservación mínimos y aún que el de su competidor más cercano que es el pollo.

En el Perú el consumo de pescado se está convirtiendo en un tema gourmet y accesible solamente a sectores de la población que no necesariamente tienen carencias alimentarias. Esos sectores no necesitan la intervención del Estado a través de programas que manejan fondos públicos, sino aquellos más pobres, que generalmente no pueden pagar por comida nutritiva para ellos. Esta situación los vuelve más débiles y menos capaces de ganar el dinero que los hubiese ayudado a escapar de la pobreza y el hambre.


Marcos Kisner Bueno

Presidente de la Revista Pesca

sábado, 28 de octubre de 2017

EDITORIAL REVISTA PESCA NOVIEMBRE 2017

Es importante saber que, en el ejercicio del poder,  la aplicación de políticas de Estado y/o de gobierno, deben ser ejecutadas por una  administración cuyos miembros rotan constantemente y que incorpora funcionarios, muchas veces, poco conocedores del tema para el cual son designados. Se agrava la situación con el poco tiempo que duran en la función. Llegan nuevos funcionarios e incorporan personal nuevo. Se van y esas personas que llevaron también son reemplazadas por el nuevo jefe. No solo cambian personas, sino que generalmente también se cambia la agenda, exista o no un PESEM aprobado y vigente.

Entre el 2006 y el 2017 ha habido 12 ministros y 10 viceministros. Cada uno de ellos ha introducido cambios de personal y de agenda. Las consecuencias son la ausencia de continuidad en las políticas del sector.

Es una situación inevitable en la medida que las decisiones políticas, en un sistema democrático, se sustentan en el derecho concedido en el acto electoral por el pueblo a las autoridades elegidas. Este derecho les permite designar a los funcionarios responsables para administrar el país, teóricamente, en beneficio de las mayorías.  Todo es legal, aunque no necesariamente es lo debido y lo conveniente para el país.

Es necesario que el Estado intervenga en la explotación de recursos naturales, no solo para asegurar su sostenibilidad, sino para priorizar la atención al mercado nacional en el caso de los recursos hidrobiológicos. Tiene que ser actor en un sector en el que se trabaja con activos cuya propiedad es de toda la Nación, como es el caso de los peces, crustáceos y moluscos.

El equilibrio necesario para la administración y gestión de la pesca requiere de un consenso y una participación de los principales actores. Hoy día solamente la industria pesquera a través de sus dos principales gremios, la SNP y la SNI, tiene una presencia importante y fuerte, que es visible en los medios de comunicación. Ambas son dialogantes con el Estado en defensa de sus intereses, precisamente por la falta de políticas de Estado, lo que genera altas probabilidades de cambios frecuentes de funcionarios y de agenda. Pero también aportan a la gobernanza del sector.

Sin embargo para que la ecuación esté completa hace falta la presencia del mismo nivel por parte de la Pesca Artesanal, la Academia y la Ciudadanía.

Esta última, como propietaria del recurso pesquero y como beneficiaria de la actividad pesquera, bien podría estar representada por la Defensoría del Pueblo. A la fecha, el ciudadano peruano es el gran ausente en la toma de decisiones y el manejo de sus recursos naturales. Los recursos pesqueros son de todos los peruanos y debieran ser para todos ellos. No pueden, por tanto,  estar ausentes en la toma de decisiones sobre la administración de los mismos.

La Pesca artesanal, atomizada y dispersa, requiere de un gran esfuerzo para unificarse y designar un representante que se siente en la mesa al mismo nivel y visibilidad que sus pares de la industria pesquera, defendiendo sus intereses y aportando a la gobernanza también.

La Academia tiene que ser la contraparte de la ciencia oficial que es manejada por el Estado a través de su ente científico.


Una suerte de “Directorio” o “Consejo”, conformado de esta manera, no solo legitimaría el manejo pesquero, sino que lo democratizaría y le daría permanencia y visión de largo plazo.

La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería. Proporciona información e ideas obtenidas de diversas fuentes, que exponen la temática de la pesca en el Perú y el mundo, con el objeto de contribuir a la formación de opinión propia en base a la lectura de las notas publicadas.

Siendo la pesca una actividad poco difundida y poco conocida por el ciudadano común, pretende contribuir a la generación de mayor conocimiento individual derivada del  análisis de los artículos. Se publica en forma mensual, en formato digital y su descarga es gratuita para quien desee conocer el sector  pesquero y mantenerse informado sobre su temática.

Para mantenerse informado los invito a formar parte del grupo Pesca y Mar, en Facebook, que además transcribe información periódica de relevancia para el sector pesquero.

Los invito cordialmente a leer la edición de la Revista Pesca correspondiente a NOVIEMBRE 2017 y a compartirla dentro de sus círculos y redes sociales.

En formato revista en el siguiente link:



sábado, 14 de octubre de 2017

¿CUÁL ES EL CONSUMO DE PESCADO PER CAPITA EN EL PERU?

A la luz del DS-007-2012-PRODUCE, que prorroga la vigencia del programa A Comer Pescado, publicado recientemente y en el cual, en uno de los considerandos se aprecia una estadística del consumo per cápita de pescado en el Perú, llama la atención que las cifras no sean concordantes con la información oficial del Ministerio de la Producción.
El Decreto Supremo que modifica el Decreto Supremo N° 007-2012-PRODUCE, en uno de sus considerandos dice:
Que, de la evaluación efectuada por el programa, considerando los datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2013-2016, se evidencia que el consumo per cápita de productos hidrobiológicos a nivel nacional se ha incrementado a 14.6 kg en el año 2013, 15.4 kg en el año 2014, 16.2 kg en el año 2015, a 16.5 kg en el año 2016, manteniendo un crecimiento sostenido; asimismo, se ha identificado que la población de las zonas de la sierra del país son las que consumen la menor cantidad de productos hidrobiológicos en sus diferentes presentaciones, teniendo las zonas de la costa peruana un nivel medio de consumo y las zonas de la selva un nivel de consumo más elevado;
El anuario estadístico del Ministerio de la Producción correspondiente a 2015 (el del 2016 aún no se publica, dice:

PERÚ: CONSUMO PER - CÁPITA APARENTE DE RECURSOS HIDROBIOLÓGICOS SEGÚN TIPO DE UTILIZACIÓN, 2006-15
(KILOS / HABITANTE)

   
CIFRAS COMPARATIVAS DEL INDICE DE CONSUMO DE PESCADO
AÑO
DS 007-2012-PRODUCE BASADA EN LA ENAHO
ANUARIO ESTADISTICO 2015 PRODUCE CONSUMO TOTAL APARENTE
2013
14.6
22.7
2014
15.4
23.3
2015
16.2
24.4

Dada esta discrepancia, ¿cuál es el real consumo de pescado per cápita en el Perú?

Sin embargo, en ambas fuentes de información el consumo aumenta. Pero otras informaciones, como la del informe “Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe 2017”, publicado por la FAO, el número total de personas que sufre hambre en el Perú alcanzó los 2,5 millones en promedio para el periodo 2014-2016, lo que supone un incremento de 100 mil personas con respecto a la medición anterior (2013-2015). Respecto a la malnutrición, la prevalencia del sobrepeso en menores de cinco años se encuentra muy cercana al promedio regional, alcanzando el 7,2%; mientras que la desnutrición crónica, aunque con reducciones importantes en los últimos cinco años, todavía afecta a cerca de 400 mil niños y niñas menores de cinco años (13,1%).

Lo que significa es que el consumo de pescado aumenta; pero en los sectores que económicamente pueden comprar un pescado que, en su mayor parte, es más caro que el pollo. Esto muestra que la acción del Estado para incrementar el consumo no está funcionando en los sectores que realmente lo necesitan, sino en quienes no lo requieren realmente como factor crítico para combatir la desnutrición.

El mercado peruano, en especial las poblaciones vulnerables más expuestas a la desnutrición y la anemia infantil, requieren de un nuevo enfoque por parte de la pesca artesanal, que es la principal fuente proveedora de pescado para el público más necesitado. 

Ello requiere de una visión apropiada de capacitación en buenas prácticas de manejo, de transformación, de conservación de las capturas y de educación y creación del hábito de consumo en el consumidor más urgido de proteína. No necesitamos promover el consumo en sectores de la población que ya lo consumen y no lo necesitan como proteína con la urgencia que otros. Tampoco podemos incentivar mayor esfuerzo de pesca sobre especies cuyos datos como biomasa y límites máximos de extracción aún no se conocen.

Creo que esto no se está haciendo con el enfoque adecuado. La organización más aparente y calificada para brindar este programa educativo, capacitador y de acompañamiento al pescador artesanal, que pueden extenderse al consumidor de las zonas más vulnerables, era y es lo que fue el EX CEP Paita, hoy Fondepes.

Solo es cuestión de voluntad y decisión políticas.

Marcos Kisner Bueno

Presidente de la Revista Pesca

jueves, 12 de octubre de 2017

EL CASO DEL EX CENTRO DE ENTRENAMIENTO PESQUERO DE PAITA

Mediante Decreto Supremo N° 009-2007-PRODUCE del 2 de abril del 2007 se aprobó la fusión del Centro de Entrenamiento Pesquero de Paita (CEP- Paita ) con el Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero bajo la modalidad de fusión por absorción.

Hoy no existe una denominación oficial “Centro de Entrenamiento Pesquero de Paita”. FONDEPES lo absorvió. Pero la fusión no eliminó del inconsciente colectivo del sector pesquero artesanal ese nombre original, que está grabado a fuego en el corazón de sus empleados y de todos los pescadores artesanales que gracias a él aprendieron y se hicieron de un oficio.

No se destruye una identidad cultural y organizacional con un Decreto Supremo. No se borra de la memoria y del corazón los orígenes de una persona ni de una organización con una norma legal.

Pero sí se destruye la institución cuando se empieza a perder la mística y la convicción de su aporte al desarrollo de la pesca artesanal como parece ser que está ocurriendo hoy en día.

El nuevo TUSNE (Texto único de servicios no esenciales), al parecer elimina la prestación de los servicios de muelle e instalaciones que fueron construidos como parte estructural de la entidad para brindar servicios a la comunidad y dar capacitación y entrenamiento. Lo mismo ocurre con sus embarcaciones escuela, que tienen un potencial enorme en la capacitación sobre buenas prácticas de captura, en especial de anchoveta, así como para prácticas de navegación y empleo de aparejos de pesca. Se dice que serán desactivadas por falta de presupuesto. Si esto es verdad, analizado a la luz de la ejecución presupuestal de la entidad de los últimos años, existe un problema que no está siendo debidamente manejado.

La visión de un plan de capacitación y de educación para el sector pesquero artesanal y las comunidades costeras tampoco existe más. Su personal se ha venido reduciendo en el tiempo. Su moral no está en el nivel que por su antigüedad debería tener. No se aprecia el reconocimiento al esfuerzo de años de servicios y tampoco se vislumbran planes para el relevo generacional que corresponde.

Ausencia de políticas de largo plazo, es verdad; pero también desconocimiento por parte de las administraciones que no tienen experiencia pesquera ni pasión por su desarrollo.

Quienes han tenido la oportunidad de estar en el CEP Paita un día lunes cualquiera han observado un acto interesante, significativo y emotivo. Cada lunes a las 8 de la mañana, todo el personal de trabajadores se reúne frente al asta de la bandera en ordenada formación, correctamente uniformados y asisten a una pequeña ceremonia de izamiento del pabellón nacional seguido por la entonación del himno nacional. Luego, un empleado dirige una palabras a todo el personal alentando a iniciar una nueva jornada dentro del espíritu y la mística con la cual dicho centro fue creado hace más de 20 años. No se puede dejar de sentir el impacto del ambiente de respeto y de armonía que se respira. Empleados con más de 20 años de convivencia en esa sede se siguen tratando de “usted”, con respeto y con amistad. No dejan de sorprender los alumnos que transitando por el Centro se presentan uniformados, limpios, respetuosos y saludando a quien se cruza con ellos.

La formación del Centro produjo hombres y mujeres especiales, imbuidos de una mística destacable en el sector pesquero que durante toda su existencia produjo resultados importantes en beneficio del sector pesquero artesanal.

El CEP Paita con sus sede de Ilo y la que puede establecerse en La Puntilla, necesita desarrollarse en un escenario que requiere, más que nunca, que se eduque y capacite a los pescadores artesanales, quienes son los llamados a defender la sostenibilidad de las pesquerías y la alimentación nacional, merced a una mejor comprensión del mar y los cambios que está sufriendo.

El CEP Paita era un pliego presupuestal con funciones distintas a las del FONDEPES.

Nunca hubo una justificación técnica para fusionarlo estableciendo a este último como entidad incorporante. La fusión no cumplió ningún objetivo de reducción de costos. El tiempo de formalización del proceso demoró más de lo esperado y no produjo ninguna homologación de haberes del personal de Paita con el del FONDEPES, que ganaban mejor. La mejora de niveles de eficiencia y de su función educadora mejoró un tiempo; pero fue producto de las personas del momento, de la coyuntura y no necesariamente derivado de la fusión.

Las siguientes administraciones fueron perdiendo de vista la importancia de la misión, relegando al CEP y sumergiéndolo en el fondo de las prioridades en una entidad diseñada para dar créditos y encargarse de infraestructura de desembarque y no para educar y acompañar al pescador artesanal. En el tiempo, salvo los funcionarios que llevaron a cabo el proceso de fusión los primeros meses, nadie reconoció el error de esta decisión política ni tuvo mayor voluntad de rectificarla. Es el resultado de la ausencia de una agenda pesquera en el Estado.

La problemática de la pesca artesanal y de la alimentación nacional están indiscutiblemente ligadas y merecen la mejor atención posible debido a las necesidades alimentarias de la población.

En ese contexto, la función educadora de lo que fue el CEP Paita no puede diluirse dentro de un mar de otras prioridades como la infraestructura y el financiamiento a la pesca artesanal, que fueron específicas del FONDEPES. Esta entidad no es un banco ni una empresa de construcción. Se creó para apoyar integralmente a la pesca artesanal, y eso requiere de una visión distinta a la actual.

La pesca artesanal no es solo dinero y desembarcaderos. Requiere de capacitación y también de pasión, de cariño por el pescador artesanal y de identificación con sus problemas. Los trabajadores del CEP Paita desarrollaron esa mística por el sector artesanal que hoy languidece en ausencia de una visión apropiada.


El siguiente cuadro muestra la ejecución presupuestal de lo que fue el ex CEP Paita hasta su último año como pliego. Es evidente la eficacia en el manejo del gasto, exclusivamente orientado a capacitación y educación para el sector pesquero artesanal.


El siguiente cuadro muestra la ejecución presupuestal del FONDEPES entre el 2007 y el 2016. Se aprecia el incremento de presupuesto a partir del 2013 y la calidad de su ejecución. Pero ese incremento, no solo es por la absorción del ex CEP Paita sino por el incremento de las partidas para construcción y modernización de infraestructura pesquera. No para capacitación.



Cuando se decidió la fusión, para que una entidad ejecutora pudiese ser considera pliego debería tener un presupuesto de 10 millones de soles. Es notorio que el CEP Paita disponía de menos de esa cifra, lo cual no era un argumento para fusionarlo. La visión debida era que la cifra era insuficiente para atender la necesidad de la pesca artesanal del Perú por lo cual debía incrementarse y fortalecer la función capacitadora. Sobre todo porque estaba próxima la incorporación de la sede de Ilo, construida por el Gobierno Regional de Moquegua y la cooperación internacional. También se perdió de vista la posibilidad de incorporar las instalaciones del ex Complejo Pesquero La Puntilla, en desuso, a una gran entidad con una visión educadora de otro nivel más amplio que permita, no solo capacitar, sino acompañar el pescador artesanal en todos sus procesos y actividades hasta llevarlo a otro nivel de desarrollo.

Las posibilidades del CEP Paita requerían de una visión diferente a la adoptada en su momento.

Marcos Kisner Bueno
Presidente de la Revista Pesca

miércoles, 11 de octubre de 2017

LA FALTA DE VISION DE LARGO PLAZO

Cada cinco años, en el mejor de los casos, se reformula el Plan Estratégico Sectorial Multianual del sector pesquero, en base a la agenda política del gobierno que gana las elecciones. Pero puede ocurrir que no exista una agenda pesquera en el plan de gobierno, en cuyo caso se improvisa o se continúa con la existente.

El gobierno saliente generalmente deja un PESEM elaborado, en la creencia de que el gobierno entrante lo continuará. Pero ello no siempre ocurre, o no necesariamente por lo menos.  Esto no ocurriría de existir un Plan Estratégico de largo plazo derivado de una Política de Estado. En su ausencia es poco probable que un gobierno trabaje la agenda de su antecesor.

Pero si se diseña un nuevo PESEM, considerando que el nuevo gobierno empieza en agosto, el último semestre del primer año de gobierno se crea un vacío: o no se hace nada o se continúa el vigente, por cuanto un documento de esta naturaleza no se hace en dos días, salvo que haya una agenda y se haya formulado durante la etapa de campaña, o previa.

Por otro lado hay un presupuesto que ejecutar; pero además hay nuevos funcionarios que reemplazan a los designados por la administración saliente. No todos ellos conocen el sector ni lo actuado anteriormente. El tiempo de aprendizaje juego en contra de la pesquería. Por tanto el nuevo PESEM estará listo para enero del año siguiente.

Sin embargo, el presupuesto para siguiente ejercicio ya se encuentra formulado por el gobierno de salida también y debe presentarse en agosto al MEF, o sea que hay poco tiempo para reformularlo y ajustarlo a un nuevo plan estratégico, que por cierto aún no estaría listo.

La inexistencia de una política de Estado de largo plazo y la ausencia de una visión nacional de lo que se busca para que la pesca contribuya al bien común de la Nación en el futuro, genera el problema.

En medio de este vacío político y la ausencia de una debida alianza entre la sociedad, el Estado, la industria pesquera y la pesca artesanal, estas últimas se desenvuelven prácticamente solas, diseñando mecanismos y estructuras que aseguren su supervivencia y desarrollo ante la falta de visión de largo plazo y de país, así como a la constante rotación de funcionarios que conducen a cambio tras cambio; improvisación tras improvisación. Círculos de poder tras círculos de poder, glorias efímeras de personajes que pasan sin dejar huella. Eso nos conduce a ninguna parte y diluye esfuerzos que bien racionalizados, podrían concentrarse en objetivos nacionales específicos.

Una prueba de lo expresado puede verse en la triste suerte que corrió el Centro de Entrenamiento Pesquero de Paita. En 2007 alguien decidió que había que achicar el tamaño del Estado y por tanto debían reducirse los Organismos Públicos.

En el caso del sector Pesca, le tocó desaparecer al CEP Paita para ser absorbido por el FONDEPES. Se pensaba con esto reducir gastos y optimizar su eficiencia, de acuerdo al pensamiento del momento. Pero sin embargo, en el gobierno nuevo se crean dos OPDS nuevos: el SANIPES y el INACAL, lo que introduce un pensamiento distinto en menos de 5 años.


Significa que los argumentos que fueron válidos para el gobierno anterior dejaron de serlo para el siguiente. Consecuencia natural de la falta de visión de largo plazo y de la improvisación quinquenal en la cual la política peruana sume al sector.

viernes, 6 de octubre de 2017

ANCHOVETA: ¿HARINA O CONSUMO HUMANO DIRECTO?

Se ha publicado un estudio de caso formulado por la IFFO y la SNP,  que puede leerse en el siguiente link:


que a la letra dice:

“De entre todas las especies de peces, la anchoveta peruana es una de las que tiene más contenido de ácidos grasos poliinsaturados EPA y DHA. Aunque se consume como pescado entero, la mayor parte de la anchoveta peruana se convierte en aceite de pescado para alimentos balanceados y cápsulas, así como en harina de pescado, utilizada principalmente en alimentos balanceados acuáticos. Las tasas comparativamente bajas de consumo humano directo han llevado a algunos a acusar a la industria y al Gobierno peruano de privar a las comunidades locales de una fuente valiosa de alimentos.

A pesar de los esfuerzos del Gobierno peruano y el sector privado, el consumo humano directo de la anchoveta peruana permanece en un nivel muy bajo en el país. Este es un interesante caso de estudio que indica el malentendido de suponer que las especies de peces forrajeras son mejores para el consumo directo de las personas. En este caso existen otras especies más aptas para el consumo de los hogares en el país y éstas son las preferidas en el mercado.

En cambio, el consumo indirecto de esta especie a través del suministro de harina y aceite de pescado alimenta a la población mundial vía la acuicultura. Esta declaración fue hecha por el Viceministro de Pesca y Acuicultura del Perú, Sr. Héctor Soldi, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos de 2017, en la que destacó la contribución de la anchoveta peruana en la acuicultura mundial.

De similar manera, el profesor Manuel Barange, Director de Políticas de Pesca y Acuicultura de la FAO, destacó en la reunión de Sostenibilidad de Productos Marinos llevada a cabo en Seaweb Seafood Summit 2017, que los peces son un conversor de alimentos balanceados a proteína mucho más efectivo que el pollo o el chancho. Así, resaltó: “Si tenemos que criar animales para nuestra alimentación, criar peces es una forma muy efectiva de hacerlo”.

Las perspectivas señaladas en este caso de estudio no son específicas al Perú sino comunes a otras regiones donde existe abundancia de pequeños pelágicos”

La nota anterior no deja de tener razón en la medida que existe suficiente biomasa de anchoveta para atender el CHD y el CHI.

El tema de fondo es sencillamente una cuestión de rentabilidad. La empresa privada, por su propia esencia, orienta sus inversiones a la obtención de ganancias y en este sentido es evidente que la producción de harina es más rentable que cualquier otra. Sin desmerecer los esfuerzos en pro del desarrollo de productos y alternativas para el CHD que se vienen realizando, resultan insuficientes si no existe un mercado adecuado.

Lo que corresponde, en cuanto a la alimentación en el Perú,  es la participación eficiente del Estado a través de políticas públicas, para facilitar la creación de un mercado que ofrezca un atractivo apropiado a la empresa privada a fin de que se oriente a la atención del mercado nacional de CHD. Una intervención de esta naturaleza está ampliamente justificada por la necesidad de mejorar la alimentación nacional.

Por otro lado es justificable e indispensable la intervención del Estado a través de programas sociales que empleen anchoveta para combatir la desnutrición y la anemia infantil, así como también para la alimentación popular, en especial de las poblaciones vulnerables.

Este rol social, simultáneamente puede contribuir a la creación del hábito de consumo de anchoveta en la población peruana. Son cosas que van por cuerdas separadas y que no debieran generar enfrentamiento ni confrontación entre el Estado, la industria y la sociedad.

Educar a la población peruana, en especial a la infantil,  en el consumo de anchoveta significa no solo contribuir con el combate contra la anemia y desnutrición, sino crear las bases para que las nuevas generaciones adquieran nuevos hábitos de consumo de proteína de origen hidrobiológico. Dada la abundancia de anchoveta en el ecosistema marino peruano, es de presumir que en el mediano plazo, destinar recursos a la extracción y comercialización de esta especie en el mercado interno, resultaría un negocio rentable que coexistiría con el de producción de harina de pescado para exportación.

Es un esfuerzo de largo plazo que no necesariamente generará resultados visibles en un solo período de gobierno; pero desde la perspectiva de una Política de Estado es una acción necesaria e impostergable.


El tema de fondo es que la pesca industrial y artesanal van desarrollándose y creciendo solas, en ausencia de una política de Estado de largo plazo. Podría llegarse a un desarrollo sostenible mejor articulado, si existiese una visión nacional que muestre qué futuro queremos y fijando como meta prioritaria la alimentación nacional.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Editorial Revista Pesca octubre 2017

La intención de actuar sobre la pesca artesanal para fortalecerla, es una constante de larga data que se repite gobierno tras gobierno, año tras año. Pero sin evaluar que las competencias de los Gobiernos Regionales y el Ministerio de la Producción aún se mantienen en un estado poco claro y escasamente evaluado, la voluntad de introducir mejoras se debilita. Hay competencias no transferidas aún y hay desembarcaderos pesqueros que no han sido entregados a los GOREs.

Para desarrollar efectivamente acciones que conduzcan a mejorar la pesca artesanal, la primera cosa por hacer debiera ser evaluar las ventajas, desventajas, conveniencias, fortalezas y debilidades de mantener un sistema administrativo y regulatorio en cual coexisten dos niveles de autoridad: el gobierno central y el gobierno regional. Sobre todo porque cada gobierno regional tiene su propia realidad y problemática y porque las embarcaciones pueden desplazarse de una región a otra.

Se debe analizar qué funciones y competencias han sido trasladadas a los gobiernos regionales y cuáles permanecen en Produce, a la fecha; pero también debe evaluarse los resultados de las transferencias de competencias ya efectuadas y su impacto sobre el sector artesanal en términos prácticos y reales.

La problemática de la pesca artesanal y de la alimentación nacional están indiscutiblemente ligadas y merecen la mejor atención posible debido a las necesidades alimentarias de la población.

Considerando que es posible anticipar que los tiempos inmediatos que se vislumbran se presentan, aparentemente calmados y libres de conflictos con la industria, sería el momento de concentrar esfuerzos en abordar debidamente la problemática de la pesca artesanal.


La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería. Proporciona información e ideas obtenidas de diversas fuentes, que exponen la temática de la pesca en el Perú y el mundo, con el objeto de contribuir a la formación de opinión propia en base a la lectura de las notas publicadas.

Siendo la pesca una actividad poco difundida y poco conocida por el ciudadano común, pretende contribuir a la generación de mayor conocimiento individual derivada del  análisis de los artículos.

Se publica en forma mensual, en formato digital y su descarga es gratuita para quien desee conocer el sector  pesquero y mantenerse informado sobre su temática.

En octubre de 2017 cumple 57 años desde su creación en 1960 por el Ingeniero Alejandro Bermejo y su esposa Gladys Elsa Esparza, siendo la publicación especializada más antigua y prestigiosa de la pesquería del Perú. Renovada al día de hoy, mantiene la línea analítica e informativa diseñada por nuestro fundador.

Para mantenerse informado los invito a formar parte del grupo Pesca y Mar, en Facebook, que además transcribe información periódica de relevancia para el sector pesquero.

Los invito cordialmente a leer la edición de la Revista Pesca correspondiente a OCTUBRE 2017 y a compartirla dentro de sus círculos y redes sociales.
En formato revista en el siguiente link:


jueves, 28 de septiembre de 2017

LA REVISTA PESCA: SU HISTORIA Y OBJETIVO

La Revista Pesca es un medio de difusión de la actividad pesquera a nivel nacional e internacional y representa una opción informativa y publicitaria en el medio más antiguo y prestigioso de la pesquería peruana.

La revista tiene como misión:

Brindar información que contribuya a la mejor comprensión de los océanos y su interacción con el hombre, en especial para el uso sostenible de sus recursos.

Publicar opiniones referentes al sector que contribuyan a una mejor comprensión de la realidad pesquera, especialmente la peruana, en forma objetiva veraz e independiente.

Ser una revista interactiva, receptiva a publicar temas, entrevistas, reportajes y cualquier otra idea particular, empresarial  y/o sectorial  que merezca o deba ser difundida entre la colectividad pesquera y la sociedad civil.

Cumplimos 57 años al servicio de la información pesquera en octubre de 2017. Hemos escrito sobre lo acontecido con las pesquerías peruanas y seguiremos escribiendo sobre estos temas y todos aquellos que sean de interés sectorial con apertura a los temas y artículos que nos sean sugeridos.

En Octubre de 1960 salió la primera edición. Fundadores y Directores de PUBLICACIONES S.A. y editores de la revista PESCA, fueron el Ing. Pesquero y periodista especializado Alejandro Bermejo y su esposa Gladys Elsa Esparza, periodista colegiada por el Colegio de Periodistas del Perú.

A partir del 2009 la presidencia del directorio fue asumida por la señora Gladys Estigarribia y se diseño un nuevo formato a color para la edición impresa.

2009 fue el primer año sin nuestro fundador Alejandro Bermejo, quien falleció en 2008. Los continuadores de su magnífico trabajo de 48 años dedicados a la información y a la educación relativas a la pesca en el Perú decidimos asumir el reto de continuar su obra en homenaje a su memoria y en beneficio de la educación e información de las nuevas generaciones de peruanos que tenemos la suerte de vivir de frente a un mar que requiere de nuestros mejores cuidados. A partir del año 2009 presentamos un nuevo formato y un elevado estándar de calidad técnica, científica y educativa, manteniendo de esta manera su condición de líder y pionera en publicaciones especializadas en pesca del Perú y asumimos el reto de continuar la obra de nuestro fundador, el Ingeniero Alejandro Bermejo, para lo cual introducimos un nuevo modelo y un nuevo estilo de la revista.  Llegamos a la mayor cantidad de público que se pudo. Sin embargo fue insuficiente puesto que recibimos cada vez más solicitudes de recepción de la revista. Por ello decidimos abarcar mayores contenidos y llegar a mayor cantidad de lectores, en especial estudiantes y pescadores que por una u otra razón no tienen acceso al medio escrito.

Por ello a partir del 6 de marzo del 2010, bajo la presidencia del señor Marcos Kisner Bueno,  la revista se publica formato digital vía web, en concordancia con nuestra visión y con el criterio de apoyar la sostenibilidad de los recursos naturales, sin impresión en papel. 

Nos anima el sincero deseo de ser comunicadores de información objetiva y técnica que nos permita contribuir al engrandecimiento de nuestros conocimiento del mar y de sus recursos.


Invitamos a nuestros lectores a enviarnos artículos, opiniones  y comentarios sobre el sector con la única condición de que sean suscritos por sus autores debidamente identificados y no mediante seudónimos.